sábado, 21 de noviembre de 2009

«Guapo» y sus isótopos

«Guapo» y sus isótopos 
Rafael Sánchez Ferlosio
Destino. Barcelona, 2009.
126 páginas, 19’50 euros.


Que el Premio Cervantes Rafael Sánchez Ferlosio (Roma, 1927) haya dejado a un lado la actividad narrativa para pasarse a un ensayo cada vez más inteligente y sobre temas cada vez más sorprendentes, debería ser motivo de alegría para los lectores que buscan en sus obras momentos de la reflexión más sesuda. A pesar de ello, se echa de menos la capacidad narrativa de uno de nuestros mejores escritores. Desde aquel lejano El Jarama con el que consiguiese el Premio Nadal y el Premio Nacional de la Crítica, además del elogio de toda la comunidad literaria de aquella época y de las venideras, solo un par de novelas más han completado su obra novelística. Sin embargo, la faceta ensayística, la que más ha cultivado en las últimas décadas, nos ha revelado que, además de ser una de las plumas de más calidad de nuestras letras, es también uno de los grandes pensadores de nuestros tiempos. Baste recordar Vendrán más años malos y nos harán más ciegos (Premio Nacional de Ensayo 1994) para asegurarnos que sus libros nos aportarán la visión lúcida de un intelectual excepcional.

Ahora parece en las librerías «Guapo» y sus isótopos, ensayo lingüístico y filológico en el que se nos desvelan nuevas propiedades de las palabras, como la que da título al libro, la isotopía. Entendida en su acepción etimológica, la isotopía «está formada por las palabras griegas iso, que quiere decir “igual”, y topos, que quiere decir “lugar”; debe traducirse o entenderse por “del mismo lugar”». Con este punto de partida inicia Sánchez Ferlosio una disgregación sobre las palabras, sus orígenes, sus significados y sus intenciones en cualquier nivel de la lengua (semántico, sintáctico, etimológico, morfológico, fonológico, etc.). Aunque pudiera parecer banal este comienzo, ya desde la primera página el lector se verá inmerso en el universo intelectual y filológico que el autor propone. Si bien es cierto que su lectura no es nada cómoda, a pesar de ser un libro bastante corto, pues requiere del lector un esfuerzo más trascendente del normal, una vez salvado ese supuesto escollo y trabajada la lectura del texto (una lectura de lo más atenta de cada párrafo), nos veremos en un mundo de palabras que nos iluminará y nos guiará en el propio. Nos encontramos, pues, ante un libro difícil, elevado y coherente, con el poso y el buen hacer que tienen las grandes obras. Cuando el lector cierre sus páginas se enorgullecerá de su lengua y de su lenguaje. Magistralmente escrita, «Guapo» y sus isótopos, se nos presenta como un paseo ilustrado por las palabras, la historia y la filosofía del lenguaje.

Al final de la obra aparece el campo semántico de la isotopía, después de haber acotado los problemas y las limitaciones de los superlativos en castellano y haberlas cotejado con otro grupo de adjetivos, el de los colores ("no es rojo, es violeta" sería una corrección, mientras que "no es guapo, es mono" es una mera precisión). No se le puede poner peros a esta obra, pues pisa un terreno en el que el autor e todo un maestro. Una lectura de lo más placentera para el espíritu. 

Juan José Mediavilla
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2 comentarios:

  1. Juanjo, gracias por poner el link a esta página en tu otro blog. Así, te iré leyendo con asiduidad, y tomaré nota de las novedades literarias más interesantes.

    Este libro no lo he leído, pero el reseñado en la entrada anterior, el de Gopegui, sí. De él apunté la cita intertextual de Neil Young: "It's better to burn out / than fade away".

    Saludos charros.
    Trementina.

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  2. Por cierto, antes se me olvidó felicitarte por el buen trabajo que estás haciendo.
    Enhorabuena, pues.
    Trementina.

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