sábado, 31 de octubre de 2009

La ternura de los lobos

La ternura de los lobos
Stef Penney
(Traducción de Ana Mª de la Fuente)
Salamandra. Barcelona, 2009.
444 páginas, 19 euros.



Dentro de las novedades de este año de la editorial Salamandra, especializada en libros superventas (recordemos El niño con el pijama de rayas o la saga de Harry Potter, por poner solo dos ejemplos), destacamos, entre otras llamadas a situarse entre las más vendidas, La ternura de los lobos, estreno literario de la escocesa Stef Penney. La autora, licenciada en Filosofía y Teología, y graduada en cine por el Bournemouth College of Art, ha sido guionista y directora de varios cortos cinematográficos y ahora nos presenta su primera novela, una historia que toma como marcos de referencia desde la novela histórica hasta la más clásica negra de intriga o policiaca.

Al principio del libro, una multiplicidad de voces, narradores y personajes confunden al lector, pero la magistral puesta en escena, las descripciones de los lugares donde transcurre la acción y una fluida narración llena de suspense lo engancharán a sus páginas. El lector al que esta variedad de historias, personajes y misterios lo atrapen, se verá obligado a no dejar de leer el libro hasta terminarlo, si no quiere perder el hilo fino con el que se entretejen todas ellas.

Como ya hemos dicho, la puesta en escena es uno de los aspectos más logrados de la novela: la descripción de los paisajes de la Canadá de los primeros colonos europeos, además de los conflictos planteados, es lo más atrayente de la aventura. En este espectacular escenario es donde transcurren toda esta variedad de historias y relatos. La más importante de estas historias y voces, y la única en primer persona (todas las demás están contadas mediante un narrador omnisciente), es la de la señora Ross, mujer adusta y antipática, reservada y progresista para la época en la que vive que se unirá a Parker, un rastreador solitario y callado, en un viaje en busca de su hijo perdido y el asesino de un cazador vecino, punto de partida de todas las historias. Durante todo el libro viviremos con ellos una tensión amorosa que parece que no se va a resolver en ningún momento. Con los misterios y tramas propuestos pasará un tanto de lo mismo, siendo en las últimas páginas, como no podría ser de otra forma en una novela que bebe de las grandes historias de intriga, donde se aten todos los cabos que estaban sueltos, mientras nos vamos dejando llevar por su trepidante ritmo. Y son tantas estas tramas que parece admirable que vayan a cerrarse, quedando sin embargo algunas pobremente concluidas, con recursos más o menos manidos, o simplemente abiertas.

Los personajes, dibujados casi cinematográficamente, tanto que bien podrían ser los de una producción hollywoodiense, responden a estereotipos de la época y del lugar, sin perder por ello su carga literaria y demostrando el trabajo de documentación de la autora. La ternura de los lobos será un entretenimiento sugerente, y en ningún caso erudito, para lectores de cualquier tipo o procedencia literaria.

Juan José Mediavilla
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