lunes, 1 de junio de 2009

Los túneles del paraíso

Los túneles del paraíso
Luciano G. Egido
Tusquets. Barcelona, 2009.
390 páginas, 20 euros.



Los libros de Luciano González Egido (Salamanca, 1928) son la literatura española en toda su inmensidad. El crítico Ricardo Senabre lo encuadra entre la media docena (a lo mejor se queda largo) de escritores españoles vivos que están varios peldaños por encima de los demás. González Egido escribe bien todo: novelas (basta con recordar La piel del tiempo, 2002; El corazón inmóvil, 1995; etc.), ensayos —el magnífico Agonizar en Salamanca (reeditado en 2006), sobre los últimos meses de Unamuno—, o cuentos (solo por haber escrito los Cuentos del Lejano Oeste deberían haberle hecho una estatua ecuestre). Es sin duda una de las mejores voces literarias que tenemos en este país, y cada libro suyo es una apuesta segura que el lector hará por la calidad.

En el que ahora nos concierne, publicado en mayo de este mismo año de nuevo por la editorial Tusquets, como todos los anteriores, Egido retorna a la frontera oeste, a la provincia de Salamanca, como ya es común en casi todos sus libros. En este caso el pueblo elegido es La Fregeneda, justo en la línea de la frontera con Portugal; y la época, como también es común en muchas de sus novelas (ninguna de ellas está ambientada en la época presente, gustándole al autor el final del siglo XIX y el principio del XX), es la década de 1880, en la construcción de la línea férrea que uniría España con Portugal pasando por el pueblo dicho. La conjunción de estos dos elementos (momento histórico y construcción del ferrocarril) ponen en marcha la novela, que mezcla a partes casi iguales ficción con realidad, tomando como referencia desde la novela histórica hasta la novela realista que tan prolíficamente se cultivaba en aquel tiempo.

Los temas se tratan desde una perspectiva desentendida, aunque no por ello deja de lado el compromiso. La facilidad de la muerte en el trabajo o en la vida cotidiana, las penosas condiciones laborales, las penurias económicas y morales de un país en el que se entrevén los problemas que estallarán después, la epopeya de la construcción de esta obra, la dificultad de vertebrar un país. Todos estos temas confluyen a través de las historias y las técnicas literarias más variadas: desde la epístola, el relato de datos históricos en tercera persona y la narración participante de la vida de los trabajadores. Historias las de éstos llenas de violencia, esperanzas o paroxismo.

Un libro espléndido, que será motivo de delectación para los lectores que buscan calidad literaria y buenas historias. Los túneles del paraíso añade otro ladrillo a la robusta obra de Egido, un autor que nos enseña cómo la miseria humana está tan cerca de la virtud que a veces se confunden.

Juan José Mediavilla

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