viernes, 4 de diciembre de 2009

Fabulosas narraciones por historias

Fabulosas narraciones por historias 
Antonio Orejudo
Barcelona, Tusquets, 2007.
379 páginas. 20 euros.


Las vitolas, esas tiras de papel de color que recubren los libros cuando están en las librerías y que sirven para plasmar lo que otros (otros escritores, críticos, etc.) opinan sobre la obra, tienen a veces frases tan exageradas que le dejan a uno sin palabras. En la de Fabulosas narraciones por historias, reeditada en 2007 por Tusquets y publicada originariamente en 1996 (Lengua de Trapo) se pueden leer perlas como estas: «Sólo hay una novela que se le pueda comparar: Los detectives salvajes. Pero me parece mucho mejor Orejudo que Bolaño. Leer esta gran novela es actuar a favor de la felicidad» (Rafael Reig); «¿Cómo puede ser esto tan original y tan familiar, tan crujiente y tan poderoso, tan audaz y tan redondo, tan literario y tan desternillante, tan buenísimo en definitiva?, me preguntaba la primera vez que la leí» (Almudena Grandes); «Mi generación ha producido unas cuantas novelas dignas, pero sólo una absolutamente genial por su descaro, su valentía, su ambición y sus ganas de carcajearse de todas las instituciones literarias: y esa novela es Fabulosas narraciones por historias» (Juan Bonilla). Uno echa un vistazo en una librería, se encuentra con esto y se pregunta: ¿Yo por qué no he leído esto?. Y lo lee, y después se dice que, seguramente, Juan Bonilla no ha leído Fuegos con limón, que sí es la mejor novela de su generación, publicada el mismo año que Fabulosas narraciones con historias y sí «absolutamente genial». Y en cuanto a lo de comparar a Orejudo con Bolaño y esta novela con Los detectives salvajes, lo dejaremos para otra ocasión. Pero esto solo nos enseña una cosa, a no leer las vitolas. Pasemos a la novela, que realmente es muy buena, pero por la cual no pretendemos exagerar.

Ambientada en los años veinte y treinta del siglo pasado, en el Madrid de las vanguardias, de los lorcas, ortegas, gómez de la serna o juan ramones, el Madrid de la Residencia de Estudiantes, Orejudo plantea la trama. En la novela, plagada de aciertos narrativos, no será lo más importante que meta a todos estos escritores en una confabulación de conspiración en contra del realismo hasta el punto de tener todos las manos manchadas de sangre, sino que es la historia de tres amigos y de cómo el tiempo va haciendo de cada uno lo que quiere lo que será el tema principal de esta novela. Mezclando realidad y ficción, un limbo en el que Orejudo se mueve como pez en el agua, logra elaborar, con una narración eficaz que no deja un resquicio al aburrimiento, una historia de historias en la que la apuesta por la ficcionalidad será el punto de partida. La fábula es el modus operandi de Orejudo, la calidad una seña de identidad más.

Los recursos narrativos del autor madrileño (1963) son bastante originales y prometedores. La utilización de textos históricos o ensayos de los propios protagonistas, descontextualizados para hacerlos encajar con la narración de la historia, y la simple aparición de estos personajes históricos, reales, como ficticios, son aciertos que merece la pena subrayar. Fabulosas narraciones por historias, ya se ha dicho, es eso mismamente, una narración fabulosa, una apuesta por la ficción más pura y un ejemplo de lo que puede dar de sí la literatura y su historia. Un libro, en fin, de impecable factura con el que el lector disfrutará seguro. Y por favor, que quiten las vitolas en las librerías.

Juan José Mediavilla
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