lunes, 1 de febrero de 2010

Fin

Fin 
David Monteagudo
Acantilado. Barcelona, 2009.
350 páginas. 19 euros.

 
Dos cosas llaman poderosamente la atención de esta novela. La primera, que sea la ópera prima de un autor en la edad en que otros ya han conseguido una prolífica carrera literaria; y la segunda, que a día de hoy lleve seis ediciones habiéndose publicado en septiembre del pasado año. David Monteagudo (Viveiro, Lugo, 1962) afirma que su novela es una mezcla de géneros, y podemos observar en la novela cómo toca desde el realismo hasta el terror.

Un grupo de antiguos amigos de juventud, separados por el tiempo y las circunstancias, deciden quedar de nuevo en un refugio de montaña en el que pasaron momentos felices hace ya más de veinte años. Este es el punto de partida, y a partir de ahí la historia se irá haciendo cada vez más misteriosa, ofreciendo muy poca información a lector, que habrá de ir suponiendo o rellenando huecos argumentales por su cuenta. No vamos a desvelar aquí lo que sigue, pues es el meollo de la novela lo interesante en su lectura. Solo decir que a la luz de estos ingredientes y leyendo comparaciones con libros como La carretera o algunas de las más famosas novelas de Stephen King ya puede saber el lector por dónde irán los tiros.

La novela está plagada de erratas (al menos en su primera edición, que es la que comento) y un poco menos de errores gramaticales que algunos críticos han querido achacar a su condición de escritor novel. Sin embargo, la historia engancha al lector por el tratamiento de cada uno de los personajes, cercanos a cualquier persona que conozca, y a ritmo que imprime en la prosa desde el principio, si bien en algunos casos se aprecia precisamente una flagrante falta de ritmo. Son estos casos sobre todo los que el autor nos describe situaciones de tensión o de grandes misterios, que suele solucionar con recursos fílmicos o por omisión, por lo demás bastante previsibles.

El final es lo que más críticas ha recibido. Sin embargo, y sin querer quitar el peso específico que debe tener en la novela, no debería ser lo más importante. Lo importante en Fin es el descubrimiento de un autor prometedor y de una literatura de género que no se da mucho en los autores nacionales. Los amantes del misterio y de las novelas apocalípticas tienen en Fin un buen entretenimiento.

Juan José Mediavilla
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