martes, 23 de noviembre de 2010

Ilustrado


Ilustrado
Miguel Syjuco
Traducción de Victoria Alonso Blanco.
Tusquets. Barcelona, 2010.
382 páginas. 20 euros.



Aparece en España la traducción de Ilustrado, una novela publicada en su idioma original en 2008 y galardonada ese mismo año con premios asiáticos como el Man Asian Literary Prize o el Palanca Adwards filipino. Uno novela coral, multiperspectivista, redonda, repleta de historias paralelas y guiños literarios. Desfragmentada, abierta, rota y rotunda.

El propio Miguel Syjuco (Manila, 1976) se planta como protagonista creando un yo ficcionalizado con su mismo nombre y aspecto que seguramente no se separe mucho del auténtico. Crispin Salvador, azote de conciencias y talludo enfant terrible de las letras filipinas, aparece muerto en Nueva York, ciudad en la que reside nuestro protagonista y que le ha permitido ponerse en contacto en los últimos años con Salvador. De este contacto ha surgido una amistad que se ve truncada por la muerte. Un manuscrito que no aparece, en el que Crispin Salvador estaba trabajando y llamado a ser la denuncia literaria más expresa y descarnada de la sociedad filipina, es el desencadenante de la historia. La búsqueda del libro irá dibujando un mapa de sentimientos y descubriéndonos las historias del pasado a las que se tendrá que enfrentar el Syjuco protagonista. La búsqueda del libro y la composición de la biografía de Salvador serán los ejes de la historia, de la que irán saliendo múltiples tramas y fragmentos.

Estos fragmentos son lo mejor del libro. Sin ellos seguramente la historia quedaría un poco verde y algo aburrida. Syjuco introduce, cambiando constantemente de registro y de estilo, fragmentos de los libros de Salvador, interconectados siempre de algún modo con la historia principal; chistes sobre tres filipinos en Estados Unidos, desde su etapa en diferentes universidades hasta el final de sus vidas; más fragmentos, esta vez sobre la biografía en curso de Crispin Salvador; textos en cursiva en los que pasa de la primera a la tercera persona para narrar de nuevo la misma historia y, en definitiva, una multiplicidad de artefactos desfragmentados. Lo peor de todo, la traducción (el horrible y repetido “a sus espaldas”, que crea más paranoia que otra cosa, por “detrás” o su singular). Una gran novela para empezar. Esperamos lo siguiente de Syjuco.

Juan José Mediavilla
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