domingo, 18 de septiembre de 2011

Ecocinismos

Ecocinismos
José Alberto Cuesta
Biblioteca Buridán. Barcelona, 2011.
454 páginas. 25 euros.




De José Alberto Cuesta (Palencia, 1976) ya conocíamos una parte de su llamada a la acción con su anterior libro, Filosofía cínica y crítica ecosocial, donde ya daba pasos a seguir en la tesis que defiende, de lo más original que podemos encontrar actualmente, analizar las crisis actuales desde la perspectiva de la filosofía cínica antigua para dar un paso responsable. Un paso que es el único que se puede dar, el del sarcasmos cínico, quínico. 


En aquel libro presentaba, como en este, las similitudes entre el Helenismo y la sociedad contemporánea para defender las similitudes entre ambas y que, por lo tanto, si el cinismo surgió y propuso soluciones en aquel contexto, en las circunstancias actuales ocurre un tanto de lo mismo. Para esto, el autor propone cuatro modos, cuatro bases filosóficas del cinismo antiguo que bien pueden jugar un papel clave en la actual coyuntura: vivir conforme a la naturaleza, invalidar la moneda en curo, el cosmopolitismo y la parresía.
Ecocinismos es un estudio más aumentado y aún más social si cabe que el anterior Filosofía cínica y critica ecosocial. Como afirma Carlos García Gual en la elogiosa reseña que apareció en El País a principios de julio, “es muy atractiva la evocación del desafío ejemplar de los cínicos griegos, Diógenes y su pandilla, maestros del sarcasmo y la provocación contra las pompas y trampas de la civilización.”


En los últimos años ha habido una revitalización de la filosofía cínica, que nunca ha dejado de estar en el imaginario y actitudes descreídas de los más críticos durante todos los tiempos, y el libro de Alberto no es un ejemplo aislado. Ahí están el propio García Gual, Sloterdijk, Nussbaum, Riechmann y un largo etcétera de los que el autor nos podrá dar buena cuenta. La originalidad de su trabajo, sin embargo, radica en lo que él llama la “Aplicación ecocrítica del instrumental cínico”, que ocupa toda la segunda parte del libro. Son una serie de pasos en los que el lector puede encontrar las herramientas necesarias para hacer algo, buscar una solución. El fin último es encontrar una posibilidad de subsistencia real y justa, una “economía ecológica” en sus palabras. Una revisión de las verdaderas necesidades humanas y una demostración de que el ritmo económico actual es de todo menos sostenible. 


El libro se divide en dos partes. En la primera, Cuesta nos lleva por un “Recorrido histórico y recopilación de herramientas cínicas”. Se demuestra aquí la tesis del paralelismo histórico entre el Helenismo y la sociedad actual, se explican las bases filosóficas del cinismo antiguo repasando a sus tres autores principales y repasa por último la pervivencia del pensamiento cínico a lo largo de la historia de la filosofía.


La segunda parte es, como he dicho, la aplicación de todo esto en la actualidad. Tomar esa caja de herramientas para ir a la crisis contemporánea como un fontanero que va a arreglar las cañerías a una casa. Llama la atención la revisión de temas de actualidad pasados por el martillo de esa caja de herramientas en el último punto del libro. Conceptos como “economía sostenible”, “partidos verdes” o “crisis alimentaria” (tal vez el más alarmante y dramático de los temas tratados en el libro) son tratados desde esta perspectiva llegando a dar la vuelta al Síndrome de Diógenes.


Pero José Alberto Cuesta no es tonto, y pese a que su libro está lleno de ideas geniales y originales no es un optimista a toda costa. Sabe, y lo afirma en el libro, que, aunque necesarios e importantes, los cambios en las esferas éticas, económicas y políticas son más que improbables. Sin embargo, hay que aplaudir el valor y la parresía de Cuesta. En sus palabras mejor: “En ningún momento se aboga por la instauración de una sociedad cínica, ni por un seguimiento dogmático de sus principios que pudiera dar lugar a algún tipo de totalitarismo intolerante.” Y más adelante: “debemos variar nuestro destino antes que cambiar el destino del mundo y trabajar sobre lo probable con la mirada puesta en conseguir lo improbable” (pp 438 y 439).


En definitiva, el autor ha consolidado un trabajo y una forma de pensar, nos ha dado una serie de herramientas para vivir buscando lo único que debe buscar el humano, la felicidad. Ésta no está, como ya sabíamos, en el consumo desbocado y en no atender a las consecuencias de nuestros actos, más bien en lo contrario. No está de más que se nos recuerden estas cosas, cada vez es más tarde para aplicar las soluciones al problema.


Juan José Mediavilla
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