viernes, 4 de noviembre de 2011

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia


El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia
Patricio Pron
Mondadori. Barcelona, 2011.
199 páginas. 16,90 euros.




Un año después de la colección de cuentos El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan, el argentino Patricio Pron (Rosario, 1975) presenta la novela El espíritu de mis padres sigue subiendo el la lluvia, un homenaje a una generación, la de sus padres, que vivieron y lucharon contra la dictadura argentina y perdieron. La tremenda historia que hay detrás de esta novela, la de la represión y la desaparición de los que lucharon por un país y un mundo mejor, es el trasfondo perfecto para el relato de un joven depresivo que descubre el pasado de sus padres.

El protagonista de la novela, alter ego del autor, regresa desde Alemania a su Argentina natal al saber que su padre ha ingresado en el hospital. Cuando llega descubre en el despacho de su padre la carpeta del caso sobre el que éste estaba investigando antes de caer enfermo: el asesinato de un hombre aparentemente sin importancia en una localidad de provincias. Pron va desgranándonos la historia a partir de los artículos de periódico que corrige delante del lector y los demás documentos que su padre ha ido recopilando, una vuelta de tuerca al recurso del manuscrito encontrado con el que el argentino reconstruye la el pasado de sus padres.

La evolución del personaje, de un alicaído joven adicto a los somníferos y los ansiolíticos hasta aquel que recupera el espíritu que le inculcaron sus padres cuando era joven, es uno de los elementos más sobresalientes de la novela. Con esta historia corta e intensa, Pron vuelve a demostrar su acierto a la hora de componer historias en prosa, como ya demostrase en sus cuentos. La historia se compone exclusivamente a partir del personaje principal para combinar varias: la de él, la de sus padres, la del asesinato. Con esta nueva novela, Pron se adentra y participa, habla y se compromete con una causa sobre la que ningún otro escritor de su generación había hablado.

Juan José Mediavilla
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