lunes, 29 de abril de 2013

La vida interior de las plantas de interior



La vida interior de las plantas de interior
Patricio Pron
Random House Mondadori. Barcelona, 2013.
140 páginas. 15,90 euros.



Bajo el título de La vida interior de las plantas de interior, Patricio Pron (Rosario, 1975) recopila trece cuentos, la mayor parte de ellos publicados en los años anteriores en revistas y periódicos, unidos por una temática común: la redención de los errores pasados en un mundo que no entienden o que no les entiende. La búsqueda de uno mismo, el oficio de escritor y, en general, la realización personal en la sociedad actual son los temas básicos de esta compilación. Pron se siente muy a gusto en el relato corto, lo demostró en El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan, en el que los relatos se narraban en diferentes puntos de Alemania. Ahora amplía sus horizontes geográficos y nos encontramos a los personajes en España, Argentina, Estados Unidos, Alemania, etc. Es el género en el que da literariamente lo mejor de sí porque es el que más ha leído. Además de los autores argentinos, Pron afianza su estilo en la narrativa europea y americana y en sus esquemas compositivos. 

El tema de lo literario, el oficio de escritor, es uno de sus favoritos. Ahí tenemos “Un jodido día perfecto sobre la tierra”, “Trofeos de amantes que han partido” o “Algunas palabras sobre el ciclo vital de las ranas”. En este último, uno de los más logrados de todo el volumen, el narrador es un escritor joven que vive debajo de un escritor famoso en Buenos Aires. Los ecos clásicos se dejan ver en todos los cuentos, a los que el lector incluso les podría sacar una moraleja. En el caso de los que hablan del oficio de escritor sería: para ser escritor hay que escribir.

Uno de los cuentos se sale de la temática de los demás para adentrarse en terrenos fabulosos no explorados por el autor; es “Cincuenta y cuatro veces”, en el que el narrador es el perro de Pablo Picasso. En “Diez mil hombres” se nos muestra un juego literario entre la ficción y la realidad en el que estas terminan confundiéndose. En el primero de todos, “El cerco”, el autor enlaza historias una tras otra en un alarde imaginativo muy efectista. En “El nuevo orden de la última lluvia” y “La cosecha” los protagonistas son sendos actores porno que tratan de buscar, cada uno en su historia personal, la redención y la salvación, la casa.

En general los protagonistas son personajes muy bien formados, a los que les une la incapacidad de amar o simplemente la necesidad de terapia psicológica. Pron compone los personajes, los enfrenta a situaciones de una vida cotidiana contemporánea y sin sentido y deja que reaccionen. La lectura fluye y, de este modo, todo parece sencillo. Pareciera que Pron es un autor que no escribe para el lector, que escribe para sus personajes.

Juan José Mediavilla
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