sábado, 6 de abril de 2013

La mano invisible



La mano invisible
Isaac Rosa
Seix Barral. Barcelona, 2011
381 páginas. 19,50 euros.



Con un título que hace referencia a los orígenes teóricos del capitalismo (Adam Smith), el columnista y novelista Isaac Rosa (Sevilla, 1974) nos presenta su última novela. El trabajo como fuente de la historia, de la literatura, es el punto de partida de esta novela en la que el autor demuestra su empeño por encontrar nuevas formas narrativas que se alejen del relato convencional. En este caso, además de la forma, consigue abordar un tema que se le ha escapado a la novela durante años.

El trabajo es la única fuente y el único tema de esta novela. No hay más que trabajo. Trabajo alienante, trabajo sin sentido, trabajo monótono, trabajo en el sentido que Coriat (El taller y el cronómetro) le quiso imprimir: tareas remuneradas y de por vida, sin creatividad ni réplica. Puesto de trabajo. Trabajar para vivir. Levantarse para trabajar. Trabajar por un sueldo.

El lector es simplemente un espectador, y de esta forma se le trata durante toda la novela. Asistimos a diferentes trabajos desempeñados por sus respectivos profesionales. Vemos pasar a un albañil, a un trabajador en una cadena de montaje, a un administrativo, a una limpiadora, a un teleoperador, etc. A todos ellos les une la común convicción de que el trabajo no les ha proporcionado ninguna felicidad, ninguna realización personal. Un mundo de mentira en el que se les dijo que solo trabajando duro llegarían a ser alguien, contribuirían al desarrollo social y serían alguien en la vida. Nada de eso ha ocurrido y ahora se dedican a trabajar.

Las historias se desgranan con fórmulas repetitivas y descriptivas. En la primera historia vemos a un albañil observado por unas personas levantar un muro. Le acompañamos en sus pensamientos y en su tarea y la narración fluye tranquilamente. La historia del teleoperador es una repetición de fórmulas de trabajo y argumentarios para una serie de nombres cogidos del listín telefónico. 

Rosa consigue una obra en la que el lector no tendrá más noticia de los personajes más allá del trabajo que desempeñan. No se relata ninguna historia y no hay más trama que el tema del trabajo. 

Juan José Mediavilla
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